
En la escuela n° 39, en Grozni, las niñas aprenden los bailes tradicionales chechenos
Poder ir finalmente de nuevo a la escuela: Reconstrucción de escuelas en Chechenia
El tambor resuena, vibra el acordeón, los pies zapatean sobre el entarimado… «¡Stop!», la música se para. Breves instrucciones en checheno y la música arranca de nuevo, los pasos se
suceden otra vez a un ritmo frenético y la clase de baile continua.
No es evidente que haya hoy una clase de baile en la escuela n° 39 en Novye Aldy, un barrio de las afueras de Grozni. La escuela fue alcanzada de lleno por un misil durante la segunda guerra de
Chechenia y quedó completamente destruida. «Volví a Grozni en marzo del 2000», comenta el director Avalu Aidamirov, «apenas un mes después de que una así llamada „limpieza“ acabara con la vida de 54
personas en nuestra aldea».
De 147 a más de 1000 alumnos
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Circunstancias difíciles aquí o allá: Los alumnos están deseosos de aprender. |
Los intercambios de disparos y las operaciones militares estaban a la orden del día – a pesar de todo el director de la escuela abrió de nuevo la escuela n° 39: «Desde el primer día de mi regreso, los niños no dejaban de preguntarme cuando podrían volver a la escuela. Lo pedían con insistencia» Junto con su equipo de maestros, emprendió todo lo necesario para que se abriera la escuela lo antes posible. La primera escuela en Grozni, por cierto. 147 alumnos asistieron a clase el primer día en la primavera del 2000; hoy, siete años después, son más de 1000.
Gracias a la ayuda suiza, entre otras, hoy reina de nuevo la normalidad en la escuela n° 39. Los visitantes apenas pueden darse cuenta de muchos de los cambios. Un ejemplo: como en la guera habían
quedado destruidas todas las instalaciones sanitarias, los alumnos tenían que utilizar unas instalaciones provisionales al otro lado del terreno de juegos. «Naturalmente, en invierno, para tan corto
trayecto los niños no se ponían el abrigo», recuerda Avalu Aidamirov, «y por eso caían enfermos con frecuencia. Gracias a los nuevos aseos en el el edificio hoy tenemos muchos menos niños
resfriados». Lo que en cada escuela suiza es algo normal, para el director checheno representa un enorme progreso.
Clase de inglés entre las ruinas
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Alumnas y alumnos en el patio de una escuela todavía parcialmente destruida. |
Mientras que el centro de la ciudad de Grozni ya se presenta limpio y renovado, numerosas escuelas todavía están bastante dañadas. Los dos pisos de arriba de una sección del edificio de la escuela n° 53, por ejemplo, están completamente destruidos. La directora, Elsa Saifulaeva, abre un pesado candado oxidado en la verja de una puerta que bloquea el acceso a los pisos de arriba. Arriba nos advierte: «Tengan cuidado con los agujeros en el suelo. ¿Comprenden ahora por qué tenemos que impedir el acceso de los niños a esta parte?»
De nuevo en la planta baja, se oye a través de una puerta destartalada: «My name is Hassan. What is your name?». Dos alumnos de primaria repiten sus primeras frases en inglés. Están tan
concentrados que no se dan cuenta de que se les oye a través de las ranuras, ni de que las ventanas están más bien mal que bien reparadas. Aunque fuera cae la nieve, en el interior hace suficiente
calor. La única estufa de gas funcina al máximo. La maestra tiene que ocuparse todo el tiempo de que ningún niño se queme.
Clase por turnos
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¿Tendrán algún día la satisfacción de volver a su propia escuela? |
Estos alumnos apenas han oido hablar de reconstrucción. De hecho tendrían que ser escolarizados en otra escuela porque ésta sigue estando inutilizable. Por eso, toda la clase y la maestra han encontrado asilo en la sección del edificio parcialmente destruida de la escuela n° 53. Esto es mejor que nada. Claro que como hay poco espacio incluso para los alumnos regulares de la escuela n° 53, las clases tienen que darse por turnos. Algo que todavía forma parte de la vida cotidiana en Chechenia debido a la falta de aulas.


