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02.11.2007 - Comunicado de prensa
Los científicos suizos y chinos hacen hablar al Yang Tsé

La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) ha sido, el 2 de noviembre, el escenario de una presentación mundial. En efecto, científicos suizos y chinos han hecho público por primera vez el resultado de las medidas sobre la calidad del agua del tercer río del mundo. Estas medidas se han efectuado dentro del marco de la «Yangtze Freshwater Dolphin Expedition» auspiciada por la baiji.org Foundation. El diagnóstico de los investigadores disipa un gran temor: el Yang Tsé no está muerto, al menos en lo que concierne a la calidad química del agua. Menos suerte ha tenido sin embargo la diosa del río, el delfín de agua conocido como baiji, que ha desaparecido, sin esperanzas de volver, tras veinte millones de años.

Es un coloso. Un coloso con los pies de barro. Su longitud es de 6’300 kilómetros. En sus orillas viven 400 millones de personas. Tiene 700 afluentes. Aporta agua al 40% del territorio de China y al 70% de su zona arrocera. 25 mil millones de toneladas de desechos se vierten en sus aguas cada año. Se trata del Yang Tsé, el «Río Largo», uno de los mayores ríos del mundo, considerado también como uno de los más contaminados. Pero ¿fluye aún un reguero de esperanza por este inmenso río? La respuesta de los científicos es contrastada. Un año después de su exploración de las aguas del Yang Tsé, la expedición chino-helvética ha hecho públicos los resultados finales de sus análisis en una conferencia organizada en Berna, en los locales de la COSUDE.

Un balance menos alarmante de lo previsto
Bajo los auspicios del Ministerio chino de la Agricultura y con el apoyo de la Société générale de Surveillance (SGS), del banco Pictet y de la COSUDE, la Fundación zuriquesa baiji.org Foundation ha llevado a cabo una expedición única en su género. Por primera vez, investigadores del Eawag, (Instituto Federal de Investigación sobre el Agua) y del Instituto de Hidrobiología de Wuhan se han interesado conjuntamente por las aguas del Yang Tsé. Su diagnóstico es menos alarmante de lo previsto. Incluso si la contaminación es enorme, la concentración de elementos contaminantes es comparable a la de otros grandes ríos debido al efecto de dilución provocado por la fuerza del caudal. Una situación que August Pfluger, organizador de la expedición y director de la baiji.org Foundation, resume así: «Si China intensifica sus esfuerzos en favor de la protección de las aguas, se podrá salvar el ecosistema del Yang Tsé».

La agricultura, causante de grandes males
Entre la Presa de las tres Gargantas actualmente en construcción y Shanghai, es decir, en una extensión de 1750 kilómetros, los científicos chinos y suizos han recolectado centenares de muestras de agua y de sedimentos que han sido analizados en los laboratorios del Eawag, en Suiza, y de la SGS, en China y en Australia. Primera constatación importante: una de las fuentes de contaminación del río más significativas proviene de la agricultura que abusa de los abonos minerales cuyas trazas se encuentran en el agua. Esta es la razón por la que las cantidades de azote han doblado en el Yang Tsé en veinte años. Por el contrario, la concentración de fosfatos se mantiene en un nivel bajo.

Menos contaminado por los metales pesados que el Rin hace treinta años
«La calidad del agua del Yang Tsé es comparable a la de otros grandes ríos del mundo», observa el geoquímico Beat Müller, responsable del estudio en el Eawag. «Actualmente las concentraciones de metales pesados en el río chino siguen siendo de dos a ocho veces inferiores a las del Rin hace treinta años, en el momento en el que su contaminación alcanzó el grado más alto».

Sin embargo, no se puede bajar todavía la guardia. Esta media relativamente baja de los metales pesados se explica principalmente por el enorme caudal de agua del tercer sistema fluvial más grande del mundo, por detrás del Amazonas y del Congo. Ahora bien, el Yang Tsé vierte 31’900m3 de agua por segundo en el Mar de la China oriental y, en el delta, las concentraciones de contaminación son dramáticamente elevadas. Las aguas arrastran cada día 1500 toneladas de azote y hasta 4,6 toneladas de arsénico hasta las orillas de las costas. «El azote, explica Beat Müller, alimenta a las algas azules que proliferan y hacen bajar cada vez más el nivel de oxígeno en las capas profundas de las aguas marinas».

Las cargas de metales pesados también afectan al agua que consumen millones de personas, a los campos de arroz y de maíz irrigados por el río y a los dos tercios de pescado que consumen los chinos.

Una divinidad a la que la modernización ha matado
Por el contrario, no ha podido establecerse una relación entre la calidad del agua del Yang Tsé y la extinción de los delfines de agua dulce, los baiji, por una parte, y la población de marsopas que ha pasado de varios miles al doblar el siglo a apenas algunas centenas actualmente. La desaparición de los delfines y el peligro de extinción en el que se encuentran las marsopas se deben más bien a una concertación de factores, entre los que la contaminación juega también un papel importante pero sin ser la causa única de la degradación general y rápida del hábitat natural de los animales. La industria, la agricultura, el tráfico fluvial en aumento, las agresiones sonoras, los métodos de pesca son también responsables de la muerte del baiji que fue, durante veinte millones de años, la divinidad del Yang Tsé.

¿Qué futuro para el Yang Tsé?
Con el incremento del crecimiento industrial en China, el aumento del nivel de vida, los sistemas de irrigación, la producción energética y el desvío de una enorme cantidad de agua hacia las cuencas que fluyen hacia el Río Amarillo, en el Norte, la presión sobre el Yang Tsé se va a intensificar más todavía. Para cambiar esta tendencia, lo más urgente es una rehabilitación y un desarrollo similares a los que conocieron, en un pasado reciente, los principales ríos de Europa. Si ya es demasiado tarde para salvar al Baiji, otras especies como la marsopa india y el esturión chino aún pueden salvarse. Siempre y cuando los humanos les den una oportunida

http://www.baiji.org/start.html

Contacto:
August Pfluger, baiji.org Foundation, tel. 078 830 33 32,august@baiji.org
y François Muenger, francois.muenger@deza.admin.ch, tel. 079 820 03 18